¿Qué es la meditación?
En un sentido amplio y racional, la meditación consiste en vivir el momento presente. Pero la experiencia del momento presente de cada persona varía y, por tanto, naturalmente, el significado exacto de la meditación también es único. Un sabio dijo una vez: «A tantas mentes, tantos caminos». Del mismo modo que dos personas pueden ver la misma película y sacar de ella dos cosas completamente distintas, la meditación también produce experiencias subjetivas.
Much@s de nosotr@s no estamos acostumbrados a mirar realmente hacia dentro: a nuestros pensamientos, a nuestras intenciones, a nuestro yo más verdadero. Y cuando las cosas a nuestro alrededor van a toda velocidad, puede ser aún más difícil ser conscientes de lo que ocurre en nuestro interior. Por eso, una forma de concebir la meditación es como una simplificación intencionada, una especie de ralentización.
¿Por qué meditar?
Victor Frankl dijo una vez: «Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiarnos a nosotr@s mism@s». En la vida nos enfrentamos a menudo a circunstancias no deseadas: un objetivo frustrado, un insulto, una herida o incluso la muerte de un ser querido. A menudo, no se puede hacer nada para cambiar las cosas que ocurren fuera y, a pesar de comprenderlo racionalmente, resulta difícil aceptar de verdad las cosas como son y estar en paz con ellas.
La meditación consiste en aceptar ese reto de cambiarnos a nosotr@s mism@s y transformar nuestros hábitos de interpretación. Al aprender a comprender y centrarnos en lo que es real, vamos más allá de nuestra visión condicionada de la realidad y experimentamos las verdades más sutiles de nuestra existencia, y en el proceso nos conectamos más con lo que realmente es. Afortunadamente, lo que es real se manifiesta continuamente en este momento presente, y en cada momento presente. Es tan sencillo como eso: con sólo soltar el pasado y el futuro, permanecemos con nuestra conciencia de la realidad y aumentamos nuestra capacidad de abrazar esa realidad.

¿Qué «hacer»?
Considera un vaso de agua agitado y lleno de barro: es difícil mirar a través de él, pero si lo dejas quieto durante un rato, el barro se va al fondo y el agua permanece clara en la parte superior. Del mismo modo, en la meditación aquietamos la mente para experimentar, cada vez con mayor claridad, lo que es real para nosotr@s en este momento.
Como objeto de atención, algunas personas sugieren simplemente observar la respiración, tal y como es normalmente, y si surgen pensamientos, reconocerlos objetivamente como un guardia fuera de un castillo, pero sin participar en ellos. Como dijo una vez con humor un maestro zen: «En meditación, deja abiertas las puertas delantera y trasera. Deja que tus pensamientos vayan y vengan; pero no les sirvas té». Nuestras impresiones acumuladas, que afloran en forma de pensamientos y sentimientos, a menudo dominan nuestra experiencia del momento presente, pero simplemente observándolas y «no sirviéndoles el té», cambiamos lentamente nuestra tendencia a condicionar las experiencias con el pasado y el futuro.
Dicho de forma aún más sencilla, empezamos a observar la realidad tal y como es ahora mismo.
Más sobre meditación:
From some of our readings in the past (Algunas lecturas más, algunas con traducción al castellano):
How Generosity Blossoms Into Meditation, by Sharon Salzberg
Equanimity: An Invisible Inheritance, by Paul Fleischman
Lovely State of Observation, by Vimala Thakar
True Meditation, by Adyashanti
Trust in the Awareness, by Ajahn Sumedho
Why Do You Meditate?, by Andrew Cohen
Test for Meditation in Action, by Shinzen Young
A Meditator’s Bag of Tricks, by Thanissaro Bhikhu
Art of Staying in Balance, by Osho
Waves in the Mind, by Shunryu Suzuki
Logical Conclusion of Meditation, by S. N. Goenka
Be a Light Unto Yourself, by J. Krishnamurti
Traducción del texto original de awakin.org. Traducido por voluntarios de EspacioUbuntu.eu.








