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Nuevas formas de religión

por Laurence Freeman

Por mucho que se esté hundiendo el gran barco de la religión, seguimos siendo espirituales en nuestras necesidades y aspiraciones. Si vemos que la religión tiene una flota en lugar de un solo acorazado, podemos ver cómo ciertos tipos de religión de antaño estÔn quedando fuera de servicio pero otras formas religiosas estÔn en construcción. Esta generación abarca la transición. Aunque sufrimos la inseguridad de estos tiempos, también disfrutamos de la emoción de ver lo nuevo tomar forma y también de la responsabilidad de contribuir a la dirección en la que nos estamos moviendo.

Todavía buscamos la plenitud. Es intrínseco a la identidad humana que, por mucho que hayamos logrado, nunca estamos satisfechos. Tenemos hambre y sed de lo que estÔ mÔs allÔ de nuestro alcance e incluso mÔs allÔ del horizonte de nuestro deseo. La religión y la espiritualidad, de las que es menos fÔcil divorciarse de lo que pensÔbamos, son los elementos de la cultura que se ocupan de este deseo mÔs allÔ del deseo. ¿Adónde nos llevan? ¿Dónde tenemos que redefinir los viejos términos mediante los cuales intentamos entendernos a nosotros mismos en este anhelo de plenitud?

ĀæSecular, por ejemplo, siempre significa sin fe?

La melancolĆ­a y las heridas autoinfligidas de la religión convencional y el dramĆ”tico y aterrador ascenso de la religión fundamentalista acaparan los titulares; pero tambiĆ©n hay otro tipo de religión, y, sugerirĆ© aquĆ­, mĆ”s significativo, que estĆ” tomando forma a nuestro alrededor. Se trata del resurgimiento a una escala sin precedentes de la dimensión contemplativa –de hecho, el corazón– de la religión. Siempre ha estado ahĆ­, generalmente marginada, a veces perseguida y ha surgido regularmente en ciertos perĆ­odos para desafiar la esclerosis y limpiar las arterias de la religión. Los sufĆ­es del Islam o los mĆ­sticos del cristianismo hablan hoy a sus descendientes espirituales como si fueran nuestros contemporĆ”neos. De hecho, en cierto sentido lo son. Aunque tenemos que adaptarnos a su lenguaje y pensamiento históricamente condicionados, la esencia de lo que nos han dejado no ha pasado su fecha de caducidad. Esto no es sorprendente ya que lo que les preocupa y nos comunican es lo atemporal.

La Luz interior estÔ mÔs allÔ de la alabanza y la censura; Al igual que el espacio, no conoce fronteras, pero incluso estÔ aquí, dentro de nosotros, conservando siempre su serenidad y plenitud. Sólo cuando la buscas la pierdes. No puedes apoderarte de ella, pero tampoco puedes deshacerte de ella.» (Yung-Chia-Ta-Shih, siglo VII)

Hoy en día, a medida que las formas tradicionales de religión institucional mutan (este cambio no puede medirse únicamente por la asistencia a lugares de culto), la espiritualidad se expande exponencialmente. Esto indica una búsqueda intensificada de una forma de conciencia religiosa que surja y se relacione con las preocupaciones personales y nuestra vida cotidiana. Anhelamos una experiencia religiosa que surja de la verdad interior de nuestro yo mÔs real. Sin embargo, sabemos intuitivamente que esta experiencia interior debe estar conectada y ser beneficiosa para los demÔs y para todos los aspectos de nuestra propia humanidad. Si la experiencia permanece fijada en sí misma, degenera. De la misma manera, el eros que no se expande en el momento adecuado hasta convertirse en Ôgape, muere lentamente o se vuelve violento. Lo «espiritual» que no se centra en el otro y en un amor mÔs inclusivo es sólo una moda. A través del surgimiento de una espiritualidad auténtica, se estÔn formando nuevas formas de una religión menos dogmÔtica, rígida y ritualista. Junto con la experiencia interior, la autoconciencia y la transformación, anhelamos la conexión con los demÔs incluso cuando entramos en este nivel, el mÔs solitario. Una espiritualidad que no forma ningún tipo de comunidad sigue siendo superficial.

La unión de la contemplación y la acción que estÔ en el corazón de cualquier fé viva se manifiesta hoy en muchas formas nuevas de religión.

Preguntas semilla para la reflexión: ¿Cómo te relacionas con la noción de que la experiencia interior debe estar conectada y ser beneficiosa para los demÔs o de lo contrario degenerarÔ? ¿Puedes compartir una historia personal de una época en la que la contemplación y la acción se unieron para ti? ¿Qué te ayuda a alimentar tu anhelo de plenitud?

Laurence Freeman ha sido monje benedictino durante mƔs de 40 aƱos. El extracto anterior de su libro First Sight.

Texto original en inglés en este enlace.


⇒ Traducción de nuestra querida voluntaria MarĆ­a Ayala.​ ⇐​

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